lunes, 29 de septiembre de 2008
lunes, 23 de junio de 2008
Diálogos - Escena 1
E1 – INT - LIVING COMEDOR – DÍA
Suena el teléfono, AYELEN aparece en la habitación y atiende.
AYELEN
¿Hola?
ABUELO SALOMÓN (*) (en off)
(Gritando)
¡Hola! ¡Cómo estás mi niña! ¿Sabés quién habla?
AYELEN aleja el tubo del teléfono de su oreja. La voz del ABUELO SALOMÓN se escucha a muy alto volumen.
AYELEN
Hola abu. Todo bien.
ABUELO SALOMON (en off)
¡Te habla tu abuelo, el más lindo del mundo!
AYELEN
(se ríe)
Sí abu, ya sé. Te reconocí enseguida. ¿Tenés puestos los audífonos?
ABUELO SALOMÓN (en off)
No, sabés que el aparato ese lo dejé a arreglar. Resulta que el sisstema no funciona de nuevo, parece que hace interferencia con otro sisstema de la radio o el teléfono chiquito, que no tengo más plata para llamar porque me llegan mensajes del ocho ocho ocho, que me pide que me inscriba a no sé qué sisstema que te regalan un coche, ¿vos sabés cómo es eso nena?
AYELEN
¿Eh?
ABUELO SALOMÓN (en off)
No importa. ¿Vos cómo estás? Contame algo lindo.
AYELEN
Ehm… acá ando, haciendo un trabajo para la facultad… ¿Vos?
ABUELO SALOMÓN (en off)
¿No tenés nada lindo para contarme?
AYELEN
Eh… no sé, me saqué un ocho en el parcial de Guión.
ABUELO SALOMÓN (en off)
¡Vamos todavía, ésa es mi nieta!
AYELEN
Vos contame algo lindo.
ABUELO SALOMÓN (en off)
¿Algo lindo? ¡Yo soy lindo! Sabés que ando medio medio, Susana hizo lasaña y yo comí como un sabañón, tres platos me comí y ahora quedé para chiflar monos, me duele el estómago y estoy un poco tirado.
AYELEN
Abu, cuidate con la comida… no seas tonto. Me preocupa.
ABUELO SALOMÓN (en off)
Nena, vos no te tenés que preocupar por nada.
AYELEN
Pero, ¿y tu salud?
ABUELO SALOMÓN (en off)
Nena, yo no me preocupo. No me voy a morir nunca, porque sabés que hice un pacto con Adonai, y me dijo que voy a vivir para siempre, porque cuando yo estaba en la repartición tenía un compañero que me decía Ruso, todos me decían Ruso; y cuando me tocó hacerle la custodia al General…
AYELEN
Pará, ya sé todas tus historias de la policía, ¿cómo es eso del pacto?
ABUELO SALOMÓN (en off)
Eso, que no me voy a morir nunca, lo tengo acá anotado en un papel, porque yo guardo todo, cuando vengas a casa te lo voy a mostrar. Así que yo no me preocupo, como de todo, si la comida es lo mejor que hay, también como cerdo kosher, yo cumplo con la religión pero no voy a dejar de comer lechón que me encanta. Oíme, no te preocupes, porque yo voy a estar siempre. Quedate tranquila, que yo no me voy a morir nunca.
AYELEN
¿Vas a estar siempre siempre, toda mi vida?
ABUELO SALOMÓN (en off)
Sí mi amor. Voy a ir a tu casamiento, y voy a jugar con tus hijos y tus nietos, con todos. Y vamos a hacer un viaje a Norteamérica para ver a los parientes, también. Y vos me vas a ayudar con el inglés, que ya estoy practicando, así me puedo comunicar con ellos. Y te voy a seguir regalando radios que sólo agarran fútbol y tango, y triciclos y todo lo que me señales, yo te lo doy, como cuando tenías cuatro años y te llevamos al Alto Palermo y te compramos un globo de gas, y vos lo tenías en la mano, y te dijimos “¡no lo sueltes!” y vos lo soltaste y dijiste “¡se vola, se vola!” ¿te acordás? “¡se vola!”, decías.
AYELEN
Gracias, abu.
ABUELO SALOMÓN (en off)
¿Está tu mamá por ahí?
AYELEN
No está, ¿querés que le diga que te llame?
ABUELO SALOMÓN (en off)
No, está bien. ¿Sabés si juega Lanús hoy, en qué canal lo dan?
AYELEN
Ni idea abu.
ABUELO SALOMÓN (en off)
Bueno. Después llamo. Un beso para todos.
AYELEN
Un beso grande.
AYELEN corta el teléfono y sale de la habitación.
(*) familiar por línea materna
viernes, 23 de mayo de 2008
Esquicio: Diario de Phoebe
Anoche apareció Holden en casa, vino a visitarme. Me despertó en mitad de la noche, yo estaba durmiendo en la habitación de D.B. Parecía contento de verme aunque se lo veía muy mal. Yo estaba feliz. Me trajo un disco que compró no sé en dónde, pero estaba roto en varios pedazos. Me dijo que se le rompió porque estaba borracho, voy a pegar las partes, quizás se pueda escuchar igual. Lo peor de todo: Holden vino dos días antes a casa porque lo echaron de Pencey. Me enojé muchísimo con él, papá va a matarlo. Quiere irse a Colorado a trabajar; ni siquiera sabe andar a caballo. Igual este colegio parecía bastante feo, Holden me contó que está lleno de gente falsa. Forman unos grupos donde no dejan entrar a la gente que tiene acné. Yo no tengo acné así que podría entrar, pero Holden sí tiene un poco así que yo no entraría si él no puede. De todas maneras no le importa. Odia Pencey, pero no me puede explicar por qué. A Holden nunca le gusta nada. Se lo dije. No podía nombrar una sola cosa que le guste. Excepto Allie, que no vale, porque está muerto y en el Cielo. No hay nada que Holden quiera hacer cuando crezca: ser médico, o abogado, como papá. Sólo dijo algo raro, acerca de cuidar a unos niños que juegan en un campo de centeno, al borde de un precipicio. Vigilarlos, para que no caigan. Sacó esa idea del poema de Robert Burns. Sólo eso. Vigilar a miles de niños que juegan. Bailamos un rato con la música de la radio. Holden me dijo que estoy mejorando. Le estaba mostrando lo que Alice me enseñó de la fiebre cuando llegaron papá y mamá. Holden se asustó muchísimo y se escondió en el armario. Mamá entró y me preguntó por qué había olor a cigarrillo. Holden había fumado, pero le dije que había sido yo. Está bien, no era verdad, pero sí lo he hecho en otras ocasiones, así que da igual. Traté de sacarme de encima a mamá pero no paraba de preguntarme por la película y la cena. Por fin se fue, y Holden salió, muy nervioso, quería irse cuanto antes. No tenía dinero así que le presté el que tenía ahorrado para Navidad. No quería aceptarlo, pero se lo di todo, le hice prometer que vendría a verme el viernes a la función para devolvérmelo. De repente Holden se puso a llorar. Me preocupé muchísimo, traté de tranquilizarlo. Una vez que se calmó, se fue muy apurado, y me dejó su gorra. Me la puse para dormir, esta mañana todavía la tenía puesta cuando desperté. Holden dijo que llamará en cuanto pueda y que vendrá el viernes a verme. No le creo nada. Pobrecito Holden, papá va a matarlo.
domingo, 11 de mayo de 2008
Bodegón

Le pedí a Tamara que elija sus objetos preferidos. Volvió con (entre otros)
-una fotografía enmarcada de Andy Warhol. Una de sus amigas la había impreso para un trabajo y no la usó, entonces ella se la llevó a su casa, y la puso en su habitación. Le gusta tanto por la foto en sí como por el artista retratado.
-una tira de flores de plástico, que previamente era usada como vincha por una de sus amigas, y Tamara se la quedó.
-unos anteojos de sol, de marco plástico rojo; los usaba cuando era más chica.
-un Maneki Neko (una estatuilla china de un gato que mueve una de sus patas); se la regaló su hermano, obviamente la compró en el Barrio Chino.
Entre la variedad de objetos que me propuso elegí esta combinación casi automáticamente; pensé "muy kitsch". Según Wikipedia, el término "...Define al arte que es considerado como una copia inferior de un estilo existente. También se utiliza el término kitsch en un sentido más libre para referirse a cualquier arte que es pretencioso, pasado de moda o de muy mal gusto." Para el teórico Theodor Adorno, el kitsch es la "falsa conciencia" del arte dentro de lo que llama industria cultural; la estructura del capitalismo donde las necesidades de mercado se imponen a la producción artística frente a un público pasivo que acepta lo que le es dado. A pesar de ser relacionado en general como sinónimo de mal gusto, en los 90 el artista argentino Federico Klemm definió al kitsch como "una categoría estética de nuestra contemporaneidad que no tiene que ver con una sistematización del mal gusto sino con una exacerbación de lo artificial y lo desmesurado"; señalándolo como una manifestación estética que pone en duda el buen gusto como statu quo.
Dice Wikipedia: "Mucho del Pop Art intentó incorporar imágenes de la cultura popular y el kitsch; los artistas pudieron mantener su legitimidad diciendo que ellos “citaban” las imágenes para elaborar conceptos. Usualmente la apropiación de estas imágenes era de manera irónica."
Más allá de todas estas consideraciones, yo elegí para el bodegón estos objetos desde su unidad estética, ya que por medio de colores, formas y materiales, como imágenes, dicen (o gritan, quizás) "kitsch". Creo que representan a Tamara tanto por el gusto, algo que pudimos ver en su elección del lugar para el primer trabajo, el Barrio Chino, que es un lugar signado por la estética kitsch; como por la significación interna y simbólica de los objetos, ya que se relacionan con sus amistades, su familia, su pasado y su interés por lo artístico y estético, tanto por la elección del artista "para la mesita de luz", como por la fotografía en sí, y no menos importante, el portrarretratos.
Puedo concluir que Tamara no es una persona kitsch (no en sus actitudes, actividades, aspecto físico, personalidad), pero sí el kitsch es importante en su sensibilidad estética; y éste es un rasgo más para tener en cuenta en su retrato.
viernes, 11 de abril de 2008
Punto de vista
soy vigía. estoy sobre mi torre de vigilancia, miro a lo lejos esperando entrever una posible amenaza. una palmera se recorta contra el cielo tormentoso y me llama la atención. me distraigo. la recuerdo, la extraño. su presencia es tan extraña en mi memoria como esta palmera, en este escenario.
desde la altura, miro hacia abajo. ya no cumplo con mi deber, no me importa. la veo subiendo hacia donde estoy.
me olvido del mundo, pienso en ella, sentarnos en el banco, abrazarla, jugar a la pareja cliché. pero no puedo, ahora estoy solo, esperando el peligro, lejos de toda cotidianeidad.
escondido, miro a lo lejos. en un espejismo, veo nuestra casa, cálida y necesaria. imposible, en este páramo.
veo a alguien que se acerca. en mi ensoñación, creo que es ella. no doy la voz de alarma. corro a abrazarla.

